sábado, 11 de julio de 2020

De qué trata Apocalipsis capítulos 15 y 16: introducción


La gran ira del príncipe de este mundo


Este versículo describe el tiempo actual, es lo que estamos viviendo y está ocurriendo frente a nuestros ojos: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. Apoc. 12: 12


“Poco tiempo” no significa milenios, tampoco siglos, sino por el contrario significa que el reloj de la historia universal se ha agotado y solo restan muy escasos instantes para que cual sonido de la alarma terminen los “tiempos peligrosos” en los que vivimos, de los cuales habló el apóstol Pablo en 2° Tim. 3:1 y culmine del “tiempo del fin” que anunció el profeta Daniel (Dan. 12:4, 9).


Culminado este tiempo actual de gran ira del “príncipe de este mundo” (Juan 16:11), nuestro Señor, que es el único santo (Apoc. 15:4), dará en el templo celestial del tabernáculo del testimonio una señal grande y admirable: uno de los cuatro seres vivientes entregará a los siete ángeles siete copas de oro llenas de siete plagas de la ira de Dios para ser derramadas sobre la tierra (Apoc. 15:5, 7, 1). Entonces, ya no será tiempo perdón ni arrepentimiento, misericordia ni compasión, porque esas copas estarán llenas del vino puro de su ira (Apoc. 14:10).


¿Quién podrá librarse de las siete plagas?


El tercer ángel, de Apoc. 14:9-11, dijo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”. Por el contrario, agrega en Apoc. 14:12: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.


De esta manera, las siete plagas afectarán a quienes tengan la marca de la bestia y adoren a su imagen (Apoc. 16:2). En cambio, quienes alcancen victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre estarán de pie con las arpas de Dios entonando los cánticos de Moisés y del Cordero sobre un terreno que al vidente Juan le pareció como un mar de vidrio mezclado con fuego (Apoc. 15:2,3).


Así como Jacob ya había sido perdonado por su hermano Esaú, a quien le quitó su primogenitura, pero él aún no lo sabía (Gén. 32:7, 33:8-9); así también, los hijos de Dios ya salvados, no sabrán si el Salvador del mundo ha perdonado sus pecados. No que Él no tenga poder para perdonarlos sino que no sabrán si su naturaleza humana caída ha confesado todos sus pecados, uno por uno en cada caso particular; porque, aunque Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, se requiere la confesión humana específica de cada falta. Bien dice el apóstol Pablo “qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” Rom. 8:26. Pero, cuando nuestro Señor haya dejado el trono de la gracia y se haya sentado en el trono de la gloria se habrá agotado el tiempo para acceder al oportuno socorro (Heb. 4:16, Mat. 25:31). Entonces, cómo podrán saber si han confesado una a una todas sus transgresiones y una a una todas sus omisiones, porque quien infringe la ley comete pecado (transgresión), pero quien sabiendo hacer lo bueno no lo hace, también es pecado (omisión). 1° Juan 3:4, Sant. 4:17.


Tiempo de angustia para Jacob


El profeta Jeremías al ver estos días exclamó: “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré”. Jer. 7-9. Las palabras ordenadas por apóstol Pablo seguirán siendo cumplidas por un pueblo que las practicó cuando la angustia no era tanta y cuando hubo momentos felices sobre la tierra: “Orad sin cesar” (2° Tesal.5:17).

Lo que sostiene al pueblo en pie no es la intercesión del Sumo Sacerdote porque esta ha terminado y el veredicto de cada caso ya habrá sido adoptado; lo que lo sostiene es la conexión con Cristo, de lo cual dijo “Separados de mí nada podéis hacer” Juan 15:4. Ese pueblo lo constituyen hombres y mujeres que como Elías, estarán dispuesto a tomar agua del arroyo y ser alimentados por cuervos, “Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.” (1° Rey. 17:4, Mat. 10:31. Luego, vendrá la coronación de vida a cada fiel con la transformación de su naturaleza corruptible en incorruptible y de mortal en inmortal. “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (Sant. 1:12, 1° Cor. 15:51, 52, 55).


Las siete plagas

Este es el “tiempo de angustia” profetizado por Daniel, llamado “gran tribulación” por Jesús en Mat. 24:21 y detallado en Apocalipsis caps. 15 y 16. Entonces, “en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro” Dan. 12:1


Conclusión
 
“Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación”. Isa. 25:9

sábado, 4 de julio de 2020

Interpretación de los resultados de las pruebas Covid-19

¿Te han entregado los resultados de tu prueba Covid-19 y no sabes qué significa? Entra a estos link:

Ministerio de Sanidad de España
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Instituto Nacional de Salud de Perú
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jueves, 18 de junio de 2020

LO MÁS IMPORTANTE DE LA LEY

INTRODUCCIÓN

Un primer punto puede ser: todos los mandamientos son iguales porque la ley es una unidad, por tanto lo más importante de la ley es toda la ley. Un segundo punto puede ser este: en el 4° mandamiento Dios puso especiales detalles, como que (1) es el mandamiento más extenso ya que abarca cuatro versículos, (2) es el único mandamiento que entrega una obligación de hacer (“te acordarás del día de reposo”) y una prohibición de no hacer (“no harás en el obra alguna”), los demás mandamientos expresan una obligación o una prohibición, pero no ambas, (3) es el único mandamiento conmemorativo, (4) porque es ejemplo de trabajo y reposo, (5) porque es el único fundamentado en la bendición y santificación originales de que fue objeto, por tanto lo más importante de la ley es el 4° mandamiento, el más importante entre los diez mandamientos iguales en importancia.

NUESTRAS REBELIONES

El lector apresurado y flojo no considera la totalidad de la Escritura y se va a conformar con el primer versículo que escuche al respecto. ¿Quién se imagina a Dios desconsiderado escribiendo tanto para un pueblo tan atareado en labores para el sustento material? Leyendo la Biblia poco a poco y siempre, con el paso del tiempo uno descubre que los años de lectura dan frutos de conocimiento y madurez. Uno aprende a navegar sobre antagónicos y disfrutar la Palabra del Señor: “tome su cruz cada día y sígame” y “fácil su yugo y ligera su carga” (Luc. 9:23, Mat. 11:30). Las dos son verdad pero no tienen igual importancia. ¿Todos y cada uno de nosotros que quiere seguir al Señor debe tomar su cruz cada día y seguirlo? Sí, absolutamente. No hay término medio.

- Pero ¿por qué dice que su yugo es fácil y ligera su carga, si la cruz pesa horrores?
Pesa mucho si la cargas tú ignorando que el Señor ya la cargó por ti.
- Sí, pero ahí dice “cada día”, o sea también hoy, mañana y los días que vendrán.
Exacto, porque está escrito: “Puesto los ojos en Jesús” (Heb. 12:1,2).

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Isa. 53:4-5.

HAY DOS CAMINOS

Dios, quien no obligó a Adán y Eva a obedecer ni pecar sino que les Dios libertad, a todos nos da libertad para elegir lo mismo: camino de vida o camino de muerte. (Jer. 21:8). Deut. 30:15 significa esto: camino de muerte y el mal es tratar de cumplir los mandamientos, antes y después del bautismo, antes y después del derramamiento del Espíritu Santo, sin y con la ayuda de Dios; en cambio, camino de vida y bien es 

EL BAUTISMO DE JESÚS

¿De qué pecados se arrepintió Jesús al ser bautizado? «Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados» Mar. 1:4-5. Cuando Juan se negó a bautizar a Jesús, Mateo registró su maravillosa respuesta: «Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia» Mat. 3:15. Jesús no tuvo pecado de qué arrepentirse porque ningún mal hizo (Luc. 23:41). Jesús dejó que Juan lo bautice por nuestros pecados. Ciertamente quien es bautizado luego de creer es salvo, como lo declara Mar. 16:16 ¿pero de verdad usted creyó que cuando el pastor introduce al creyente dentro del agua pasa a ser salvo? En toda la Escritura el testimonio es este: estamos muertos antes de haber nacido y salvados antes de haber nacido.
La explicación que Dios Jesús es contundente:

- El que creyere y fuere bautizado ... será salvo. Por tanto, todos tenemos que creer y ser bautizados.
- El que no creyere ... será condenado. Por tanto, todos tenemos que creer.

¿Y el que no fuere bautizado ... será condenado? No, porque Jesús se bautizó por todos. Ese es el caso de quienes vivieron antes de Jesús, también de quienes mueren sin el conocimiento de la verdad y de quienes no nacieron. Las organizaciones religiosas sectarias leen Mat. 28:19-20 al revés: primero el versículo 20, luego el versículo 19, y entonces inventaron las clases bautismales. Cuando un funcionario de Candace leía la Escritura, creyó que Isaías anunciaba el evangelio de Jesús y se dio esta conversación:

- Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado?
- Si crees de todo corazón, bien puedes.
- Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.  
Yendo por el camino llegaron a cierta agua, bajaron del carro en el que viajaban, el funcionario fue bautizado, y Felipe fue arrebatado por el Espíritu y resultó en Azoto. Hech. 8:26-40.

AÑO 2010

Cuando vi que el Manual de la Iglesia (año 2011, que incluye las modificaciones aprobadas en el Congreso de la Asociación General de la Iglesia adventista del séptimo día del año 2010), por primera vez incluye previo al bautismo el “voto (alternativo)” con tres preguntas, alternativo al voto de 13 preguntas, renové mi confianza en que los corruptos y apóstatas no son demasiados.

LO MÁS IMPORTANTE DE LA LEY

Esta es la respuesta de Dios: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello» Mat. 23:23. «Aquello» es importante pero no es lo más importante. Diezmar la menta, el eneldo y el comino es importante, pero lo más importante de la ley es la justicia, la misericordia y la fe. Nuestro bautismo personal es importante pero más importante es el bautismo de Jesús. Nuestras vida y muerte son importantes, pero más importantes son la vida y muerte de Jesús. Ir a la iglesia el sábado cuando se pone el sol durante lo que llamamos noche del viernes, asistir a los cultos de 9:15 a. m. y en la tarde, es importante, pero más importante es la presencia de Jesús en el templo de Herodes y ahora a la diestra del Padre.

No es una tarea imposible dejar de mirarnos a nosotros mismos y mirar a Jesús, y aun si lo fuera es necesario que cumplamos toda justicia.

miércoles, 10 de junio de 2020

La necesidad de conexión con Cristo


White, E. (1889). The necessity of connection with Christ. The Advent Review and Shabbath Herald, 66(19), pp. 289-290.

Traducción
El sermón
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, QUE PREDIQUES LA PALABRA” 2° Tim. 4:1, 2.

LA NECESIDAD DE CONEXIÓN CON CRISTO
Sra. E. G. White

TEXTO: “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza”. Efe. 1:15-19.

En estas palabras, se presenta ante nosotros la importancia de que tengamos una conexión con Cristo, la fuente de toda sabiduría. Debemos tener fe viviente en él, y confiar en él implícitamente, para que podamos alcanzar las alturas de la sabiduría y perfección que Dios tiene para nosotros. Si no logramos esto, no podemos ser la luz que Dios diseñó deberíamos ser en el mundo. Solo Jesús puede impartirnos la luz que es esencial para nosotros tenerla. Deberíamos ser estudiantes más diligentes en la escuela de Cristo de lo que somos ahora. Deberíamos estudiar la palabra de Dios más fervientemente, para que podamos conocer el camino, la verdad y la vida. Los mejores cristianos son aquellos que continuamente crecen en gracia y en el conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo.

Si estamos contentos de tomar un nivel bajo en la vida cristiana, la verdad nunca se forjará en una experiencia profunda; no seremos ramas fructíferas; no honraremos a Dios. Palabras amables, miradas amables, obras amables, y solícita consideración por los demás, ­‒estos son los frutos que crecen en el árbol cristiano. Jesús es nuestro ejemplo y debemos formar nuestros caracteres detrás del suyo. Al contemplar su pureza y perfección, seremos cambiados a la misma imagen. Si Cristo está habitando en nosotros, lo revelaremos en todos nuestras acciones, y veremos nuevos encantos en él cada día. Si solamente aceptamos convertirnos en canales de luz, es imposible saber qué obra hará Dios para nosotros y a través de nosotros.

Hay muchos que dicen ser cristianos que tienen caracteres defectuosos y erróneos puntos de vista de la vida cristiana. No son luz en el mundo. Pero busquemos por fe alcanzar una vida sin culpa, que nuestro carácter cristiano pueda ser hecho manifiesto a todos. Nuestra conversación debe ser santa y sin murmuración. Si creemos que estamos pasando un tiempo duro, permítannos recordar al autor y consumador de nuestro fe. Hubo algunos que no se avergonzaron de confesar a Cristo cuando estuvo en la tierra. Él dijo que muchos de los principales gobernantes creían en él, pero no lo confesaban por miedo de ser expulsados de la sinagoga. "Ellos amaban la alabanza de los hombres más que la alabanza de Dios".

Debemos tener un más alto sentido del trabajo y demandas de Dios sobre nosotros de lo que hizo a los fariseos. Corresponde a nuestros intereses presentes y eternos hacernos amigos de Jesús. Lo necesitamos en cada prueba y perplejidad de la vida. Deberíamos tener fe viva en él —fe para confiar en él como un niñito que confía en sus padres terrenales. Nos invita a ir a él. Vamos a contarle todo sobre nuestros problemas y nuestros pecados, y él sabrá exactamente qué hacer en nuestro caso. Tenemos un gran Sumo Sacerdote a quien podemos ir valientemente; tenemos un Mediador en el Cielo. "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo". 1 Tim. 2: 5, 6.

La misión de Cristo a esta tierra era dirigir a los vagabundos seres humanos ante Dios, para guiarlos a buscar la santidad de carácter, llevarlos a orar a Aquel que es poderoso en consejo. Confiesa tus pecados a Dios, y él nunca traicionará tu confianza. Aunque somos pecadores, él perdonará abundantemente. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y solo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia". Él nota nuestra contrición del alma; y los pecados irán de antemano a juicio; y cuando vengan tiempos de refrigerio serán borrados por la sangre del Cordero, y nuestros nombres serán retenidos en el libro de la vida del Cordero. "Bienaventurado aquel cuyo la transgresión es perdonada, cuyo pecado está cubierto. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no imputa iniquidad". Ni el aprendizaje ni la riqueza pueden llevarnos al favor de Dios. Solo el valor moral es estimado de valor a su vista.

No ansío granjas ricas ni palacios costosos, no me importa el oro o la plata; pero valoro la bendición de Dios. He vislumbrado las glorias del cielo, y quisiera que cada uno de ustedes pueda ver lo que he visto, que puedan tener una estimación adecuada del eterno peso de gloria que es la recompensa de los fieles. Necesitamos un conocimiento más íntimo de Cristo. Debemos sentarnos a sus pies y aprender de él las preciosas lecciones de mansedumbre y humildad de corazón. Cuanto más sepamos de él, más querremos saber. Mientras contemplamos y nos fijamos en su amor, veremos incomparables encantos en su carácter. Él fue perfecto en todas las cosas, en alma, en espíritu, en palabra y en obra. El fue todo eso lo que la ley requería; pero lo que la ley demandó de Cristo, lo demanda de toda la humanidad. Debemos ser como Cristo y dar un ejemplo al mundo que sea digno de imitación. De esta manera honraremos a Dios. Y el Señor dice: "Ellos me honraron, y yo los honraré".

Daniel honró a Dios en las cortes de Babilonia. Estaba rodeado de tentaciones para complacer el apetito. El lujo estaba por todos lados, pero él no se dejaría seducir por la gratificación egoísta. Los que fueron considerados honorables en el reino eran autocomplacientes. Ellos gratificaban su apetito y pasión, y el rey ordenó que Daniel debía seguir su ejemplo; pero el siervo de Dios propuso en su corazón que sería verdadero y leal a su Maestro. Dice la Escritura: "Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse". Él no cedería los principios de su religión, y Dios le dio conocimiento y habilidad en todo aprendizaje y sabiduría. Los jóvenes de hoy, si se mantienen firmes e inquebrantales a la verdad, recibirán sabiduría celestial, y Dios derramará sobre ellos su bendición más rica. Deseamos ver a nuestro pueblo creciendo en gracia y en el conocimiento de nuestro Salvador Jesucristo. Él te ama y anhela bendecirte y aumentar tu fe y tu conocimiento de él mismo. Pero para que él pueda hacer esto para ti, debes vivir para Dios. Hay muchos que están ansiosos por entender las demandas de la ley de Dios, y tú debes hacer todo lo posible para ser una luz y un ejemplo para ellos. No dependas de los ministros para hacer todo el trabajo en tu iglesia y vecindario. Los pastores deben buscar las ovejas perdidas, y tú debes ayudarlos; y mientras los ministros están llamados a trabajar en otras partes de la viña, el pueblo de Dios debe tener luz en sí mismo, hablando a otros en salmos e himnos y canciones espirituales, cantando con gracia en nuestros corazones y haciendo melodía al Señor. Si bien deben respetar a los ministros por el bien de su trabajo, no debe confiar en ellos como sus salvadores, sino edificarse en la más santa fe. Cuando te reúnas en la casa de Dios, cuenta tus experiencias y te harás más fuerte. Mientras hablas en una reunión, obtienes una educación que te permitirá trabajar para otros. Qué privilegio precioso es traer almas a Cristo. Es el mejor trabajo que los mortales pueden hacer, porque al hacerlo, son co-trabajadores con Dios. Pero de nosotros mismos no podemos hacer nada. Si tratamos de trabajar con nuestras propias fuerzas, fallaremos por completo. Jesús vino a nuestro mundo para traer el poder divino para combinarlo con el esfuerzo humano. Cuando Dios une su poder con el esfuerzo del hombre, el trabajo se lleva a la perfección. Dios quiere hacer grandes cosas por su pueblo; y si solo tenemos fe en él, trabajará para nosotros poderosamente.

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